domingo, 8 de abril de 2012

TRABAJANDO EN UN CRUCERO, DONDE LA DISCIPLINA SI CUENTA


En el muy recomendable  artículo “La gente del mar” (*) de la periodista DANIELA BLUTH publicado por el diario El País este domingo, se relata en uno de sus pasajes la experiencia de Ilana Gateño como tripulante de un crucero.

A continuación, reproducimos el interesante fragmento.


DISCIPLINA.
Más allá de los distintos mundos que pueda suponer el mar, la palabra disciplina aparece como denominador común.

Ilana Gateño todavía recuerda a rajatabla los mandamientos del Disney Look que regían arriba del crucero en el que trabajó cinco años con un régimen de seis meses de contrato y dos de descanso; buen nivel de inglés, los tatuajes no pueden ser visibles, el maquillaje debe estar acorde al uniforme, las caravanas no pueden pasar el lóbulo, un anillo por mano y nada de pulseras, mucho menos el pelo teñido de violeta.
Gateño estudió hotelería y se presentó a un llamado de la línea de cruceros de Disney en 1999, a los 24 años. Tras varios meses de proceso de selección y dos semanas de entrenamiento en Orlando empezó como ayudante de moza. El barco, con capacidad para 2.800 pasajeros y mil empleados, llegó a reunir 54 nacionalidades, con hasta cuatro uruguayos dentro de la tripulación al mismo tiempo.



Distinta a la experiencia en un barco de pesca o mercante, en un crucero las exigencias son muchas, pero las recompensas también. Como parte de las prestaciones, la tripulación cuenta con su propio gimnasio, piscina, comedor, biblioteca y dos bares. Eso sí, los martes se revisaban los dormitorios y los controles antidoping y las alcoholemias podían ocurrir en cualquier momento. "Al que le daba positivo lo bajaban del barco. Había cosas que no eran negociables".
Gateño aprovechó cada oportunidad laboral que surgió dentro del barco y cuando lo dejó era asistente de la oficina de personal y trabajaba en turnos de ocho horas y sentada, todo un logro.
"La disciplina que uno tiene ahí no la aprende en ningún otro lado. El crecimiento profesional es impresionante", opina Gateño, hoy gerenta del hotel Regency Golf, en Punta Carretas.
Pero la disciplina marina, incluso a bordo de un lujoso crucero, no es para todo el mundo. Mucho menos para toda la vida. Algunos marineros de vocación no se animan a aseverarlo y se marean cuando pisan tierra firme. Jesús García quizás sea la excepción. Ordenado como para todo en la vida, su cronograma ideal indica que llegará al destino final dentro de diez años, cuando su hija mayor, Milagros, cumpla 15. "Al final, lo que hacemos (con esta profesión) es cambiar vida por plata". En el fondo, tiene razón.

(*)(http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/la-gente-del-mar/sds_634831_120408.html)


2 comentarios:

  1. Sra. Gateno,
    Yo he trabajado por casi diez anos en cruceros y me gustaria que compartamos experiencias

    mi correo de contacto: dfcamino@gmail.com

    Gracias
    Diego Camino

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    1. Estimado Diego gracias por comunicarte, el artículo fue escrito para el diario El Pais por la periodista DANIELA BLUTH quien le hizo un reportaje a Gateño.
      Lamentablemente nosotros no conocemos a la Sra Gateño, no obstante si tu quieres comunicarte con ella a travès de Google pudimos ver que ella forma parte de la red Linkedin.Particularmente nos interesa comunicarnos contigo ya que tu relato de las experiencias vividas abordo de un crucero es muy valioso y serìa bueno poder compartirlo a travès de nuestro blog.Si te parece puedes escribir estas experiencias y nosotros las publicamos, o te orientamos y te hacemos un reportaje enviándote las preguntas a tu correo electrónico.Son dos posibilidades pero estamos abiertos a lo que tu propongas.
      Saludos cordiales Carlos Castillo

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